
La interna de Milei se desborda: Karina se siente impotente y Santiago Caputo acusa a Martín Menem
Expreso Mendoza"Estamos en un gobierno pre adolescente. Es un delirio todo lo que estamos viviendo." La frase la dijo un legislador libertario con acceso directo a la cocina del poder, y resume con precisión el estado de situación de La Libertad Avanza a casi dos años y medio de gestión.
La interna del oficialismo lleva semanas escalaando sin que nadie la frene. El capítulo más reciente involucra a Santiago Caputo, el asesor presidencial que no tiene cargo formal pero concentra una cuota de poder informal difícil de medir, quien acusó a Martín Menem de haber creado una cuenta anónima en X para "ensuciar" a todo el Gabinete con la única excepción de Karina Milei. La denuncia, filtrada desde el entorno del propio Caputo, agitó aún más las aguas en un gobierno que ya venía con señales de fractura.
Lo que trascendió es que la secretaria general de la Presidencia, "El Jefe" para los suyos, tampoco puede hacer demasiado. Quienes la conocen de cerca dicen que se siente impotente: sabe que hay un lugar donde ya no puede entrar, y ese lugar es la cabeza de su hermano cuando decide encerrarse en su propia narrativa.
Javier Milei, según las fuentes consultadas, está convencido de que todo lo que le ocurre a su gobierno son "operaciones" en su contra. Así lo procesó el caso de José Luis Espert, cuya caída de la lista electoral atribuyó a una campaña mediática, y así lo procesa ahora la situación de Manuel Adorni, al que defiende con vehemencia mientras su entorno más cercano ya no tiene fuerzas para sostenerlo.
La lista de "traidores" del ecosistema libertario no para de crecer. Victoria Villarruel, Diana Mondino, Ramiro Marra, Mauricio Macri, Gerardo Werthein, Nicolás Posse y Guillermo Francos ya forman parte de ese catálogo de exaliados que en algún momento fueron parte del proyecto y hoy están fuera del círculo de confianza. Patricia Bullrich acaba de ingresar al mismo listado.
El problema estructural es que la implosión interna paraliza la gestión. Mientras los sectores vinculados al poder económico concentrado siguen creyendo en el modelo porque el dólar está estable y el riesgo país es manejable, el empresariado mediano no sabe cómo llegar al mes siguiente sin despedir personal. Esa tensión también se escucha en los pasillos.
Con las elecciones de 2027 en el horizonte y sin capacidad de reencauzar la interna, el gobierno libertario enfrenta su prueba más delicada. No la económica, sino la política. La que mide si un movimiento nacido del rechazo al establishment puede sobrevivir a sus propias contradicciones internas.


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