ADOLESCENCIA una serie que incomoda y obliga a reflexionar

Adolescencia es una de esas series que sacuden al espectador desde el primer minuto. Con una historia cruda y una ejecución impecable, la miniserie británica aborda temas como la masculinidad tóxica, la influencia de las redes sociales y la fragilidad de la adolescencia. Su impacto ha sido tal que la crítica la considera una de las producciones más importantes del año.
Mundo30/03/2025Pablo FiorePablo Fiore

Con "Adolescencia", la plataforma de streaming ha lanzado una serie que no solo cautiva con su crudeza, sino que además pone sobre la mesa una conversación urgente sobre la adolescencia, la masculinidad tóxica y la influencia de las redes sociales en los jóvenes.

La miniserie británica, compuesta por cuatro episodios, arranca con una premisa demoledora: Jamie Miller, un chico de 13 años, es detenido bajo la acusación de haber asesinado a su compañera de clase, Katie. Desde el primer momento, la historia nos atrapa en un torbellino de emociones, dudas y dilemas morales. ¿Qué llevó a Jamie a este punto? ¿Es realmente culpable o una víctima del entorno que lo rodea?

Uno de los grandes aciertos de "Adolescencia" es su uso del plano secuencia en cada episodio. Esta técnica cinematográfica, que elimina los cortes evidentes y sigue a los personajes en tiempo real, crea una sensación de inmersión única. La tensión es palpable en cada escena, y la dirección de Philip Barantini logra mantenernos al borde del asiento mientras seguimos los acontecimientos sin respiro.

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Pero más allá del aspecto técnico, lo que realmente eleva la serie es la interpretación de su joven protagonista, Owen Cooper. Su actuación es de una madurez impresionante, logrando transmitir con absoluta naturalidad la fragilidad y la confusión de un adolescente atrapado en un contexto que lo supera. A su lado, Stephen Graham —en el papel de su padre— entrega una interpretación conmovedora, encarnando a un hombre que intenta entender y sostener a su hijo mientras todo a su alrededor se desmorona.

Sin embargo, lo que hace de "Adolescencia" una obra indispensable es su valentía para abordar temas tan actuales como la influencia de figuras misóginas en redes sociales y cómo estas afectan la percepción de los jóvenes sobre las relaciones y la masculinidad. La serie no tiene miedo de señalar los peligros de la "manosfera" y el impacto que estos discursos pueden tener en mentes en formación.

La crítica ha sido unánime en su elogio a la serie. Medios como The Guardian la han calificado como "lo más cercano a la perfección televisiva en décadas", mientras que The Times no ha dudado en describirla como "una obra maestra". Y es que pocas veces una serie logra equilibrar con tanta precisión el drama humano, la denuncia social y una ejecución técnica impecable.

"Adolescencia" no es una serie fácil de ver. Es cruda, incómoda y dolorosamente real. Pero precisamente por eso es una de las producciones más relevantes del año. No solo nos enfrenta a una realidad que muchas veces preferimos ignorar, sino que también nos obliga a reflexionar sobre el rol de los adultos en la educación de los jóvenes y el tipo de mensajes que consumen en la era digital.

Si hay una serie que hay que ver —y debatir— este año, es "Adolescencia".

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