Aborto y negliencia: el crudo relato de una mendocina que vivió un infierno en el Hospital Virgen de la Misericordia

Marcela, que actualmente enfrenta un proceso judicial por el calvario vivido, estuvo al borde de la muerte tras una serie de irregularidades que la marcaron de por vida.

Provinciales30/08/2025 Redacción
hospital virgen de la misericordia

"Estoy viva de milagro", recuerda Marcela F, una joven mamá de 38 años que narró en primera persona el infierno que vivió allá por 2021, luego de pasar por varias instituciones médicas durante un embarazo que terminó de la peor forma. 

La mujer, que actualmente es ama de casa y tiene un hijo de 18 años, contó que en agosto de 2021 se encontraba embarazada. En medio de ese proceso, sufrió una de las habituales "pérdidas". 

Sin demasiado tiempo que perder, la mujer acudió al Hospital Virgen de la Misericordia de Godoy Cruz

Al ser ingresada al nosocomio, los primeros médicos en recibirla le dicen que tenía el "útero impermeable", por lo que debería someterse a un legrado. 

Al día siguiente, ya 29 de agosto, Marcela fue ingresada al quirófano "y me hacen el supuesto legrado y una biopsia", tarea aparentemente realizada por los doctores Vanesa Leleu y Jeremías Lizana

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Tras unas horas más en el nosocomio, la joven fue dada de alta y regresó a su vida normal

Lo que Marcela en ese entonces no sabía, es que pese a haber vivido una situación traumática, el infierno recién estaba empezando. 

"Yo al rato empiezo a sentirme mal, a perder líquido. Sentía como contracciones", contó a quien escribe estas líneas.

Los días siguieron pasando, y pese a que fue médicada, "yo seguía igual, muy adolorida".  "Un día al llegar a mi casa, me bajo del auto y me moje entera", recordó. 

El dolor constante y estas situaciones incómodas hicieron que la mujer regrese al  Hospital Virgen de la Misericordia. "Me atendió una ginecóloga, me revisó, me hace tacto y me dijo que mi termperatura vaginal estaba bien, que no tengo nada, y me mandó a hacer una ecografía transvaginal".

El tiempo siguió transcurriendo y los dolores no mermaban, según Marcela. Tras realizar una serie de consultas buscando un turno médico en diferentes instituciones, incluido l nosocomio de calle Joaquín V. González, la mujer optó por realizar una consulta particular en otra institución. 

Afortunadamente, la joven consiguió que la atiendan en un consultorio especializado de Maipú. "Cuando les cuento lo que me pasó, el médico me dice 'recostate', me revisa y me hace escuchar los latidos de mi bebé", cuenta con nostalgia Marcela. 

Evidentemente, aquel supuesto legrado al que había sido sometida en agosto de ese año no había concluido, o directamente "no lo hicieron".

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"Yo me podría haber muerto, me lo dijeron todos los médicos que me vieron", apunta la mujer.

Ese mismo profesional que la revisó en Maipú, le recomendó que se internara urgente "porque al estar la bolsa rota entran las bacterias".

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Ella, lejos de querer volver al hospital de Godoy Cruz, realizó consultas en otros nosocomios. 

Sin embargo, por un tema de obra social, le fue imposible. No le quedó otra alternativa que regresar al  Hospital Virgen de la Misericordia.

"Fuí, me estaban esperando. Entré, me inyectaron un antibiótico fuertísimo. Estuve internada siete días", señaló.

Luego de los estudios pertinentes, le dijeron que su bebé "no tenía posibilidades de vida", por lo que "me hicieron firmar un consentimiento para realizar un aborto".

"El día 20 de octubre me dan unas pastillas y yo ahí empiezo con dolores. A las 16:00 nace mi hija fallecida, y ahí casi me voy de la hemorragia", relató Marcela.
 
Ya el 21 de octubre, la mujer estaba por recibir el alta. Pero, teniendo en cuenta los antecedentes y los errores que casi le cuestan la vida, "yo pido que me hagan una ecografía por miedo a que me hayan dejado algo otra vez".

Luego de los chequeos correspondientes, y que "todo estuviera bien", Marcela abandonó el hospital con un claro objetivo: no regresar más. 

Hoy, a varios años de aquel infierno que debió soportar, la mujer se encuentra en medio de un proceso judicial. "Todos me dicen que hay que esperar", añadió la mujer, que no se cansa de pedir Justicia en una provincia en la que las irregularidades son moneda corriente.

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