La nafta subió 16% en marzo: la guerra en Medio Oriente ya se siente en los surtidores argentinos

Un relevamiento del IIEP (UBA-CONICET) confirma que al 19 de marzo la nafta súper acumula una suba del 16,2% en el mes, con el litro en $1.813. El conflicto bélico en Medio Oriente disparó el barril de petróleo más de un 50% desde fines de febrero, y las petroleras lo trasladan a precios de manera gradual pero sostenida.
Economía21/03/2026Expreso MendozaExpreso Mendoza

Lo que empezó como una crisis geopolítica en Medio Oriente llegó a los surtidores argentinos con fuerza y en tiempo récord. Un relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el CONICET, cuantificó el impacto: al 19 de marzo, la nafta súper acumula una suba del 16,2% en lo que va del mes, mientras que el gasoil común registra un incremento del 15,6%.

En valores concretos, la nafta súper cotiza a $1.813 el litro y la premium a $1.987. El gasoil llegó a los $2.041 en los surtidores porteños, con una variación acumulada del 12,1% en el mes. Para los automovilistas mendocinos, los precios locales siguen de cerca esa tendencia.

El detonante es el conflicto bélico en la región de Medio Oriente y las restricciones logísticas generadas en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos clave para el transporte de petróleo mundial. Desde fines de febrero, el barril de crudo acumuló una suba de casi el 55%, un salto que las compañías petroleras fueron trasladando a los precios de venta de manera progresiva, en ajustes pequeños pero que se acumulan con fuerza.

En la primera semana de marzo, las variaciones promedio en el país rondaban el 5%. La aceleración posterior muestra que el traslado fue aumentando su ritmo. Comparado interanualmente, el panorama es aún más contundente: los valores observados en la segunda semana de marzo ya son un 32% superiores a los registrados en el mismo período de 2025, según el mismo informe.

Para entender por qué el encarecimiento del petróleo golpea tan fuerte en la bomba de nafta, hay que mirar la estructura de costos. El precio final del combustible se compone aproximadamente de un 50% correspondiente al costo del crudo, un 31% de márgenes de refinación y transporte, un 13% de impuestos nacionales y un 6% vinculado a los biocombustibles. Cuando el petróleo sube, no impacta solo en esa mitad del valor: arrastra también los costos de transporte y refinación, que también dependen de la energía.

Por eso, en el sector se aplica lo que se conoce como la "regla de los dos tercios": el aumento en los surtidores debería equivaler técnicamente a dos tercios del incremento que registre el barril internacional. Aplicada al salto que sufrió el crudo como insumo dentro de la estructura de precios, esa regla indica que el ajuste teórico en el surtidor debería ser de al menos un 28% para que el sistema mantenga el equilibrio. Lo que implica que, de seguir la lógica de mercado, habrá nuevas subas por delante.

Hasta enero, el escenario era muy distinto: los precios del crudo se ubicaban entre un 18% y un 21% por debajo de los niveles del año anterior, lo que había permitido cierta estabilidad en las naftas. Ese ciclo favorable terminó abruptamente con el inicio del conflicto en Medio Oriente.

Para los hogares mendocinos, el impacto no es solo en el surtidor. El encarecimiento del combustible se traslada en cadena al costo del transporte de pasajeros y de cargas, lo que a su vez presiona sobre los precios de los alimentos y de todos los bienes que requieren logística para llegar al consumidor. En una provincia con producción agropecuaria importante y dependencia del transporte para la distribución, la suba de los combustibles es inflación que ya está llegando por otros canales antes de que los índices la registren formalmente.

La situación también pone en perspectiva el debate sobre la energía nacional. Argentina es un país productor de petróleo y gas, con Vaca Muerta como activo estratégico de primer orden. Sin embargo, el precio interno de los combustibles sigue atado a la cotización internacional, lo que hace que una guerra en el otro lado del mundo golpee directo en el bolsillo del automovilista que llena el tanque en Godoy Cruz o en San Rafael.

Mientras el conflicto en Medio Oriente no muestre señales claras de desescalada, la presión sobre los precios del combustible continuará. Y mientras eso ocurra, cada viaje en auto, cada flete y cada actividad productiva que dependa de combustible tendrá un costo mayor al que tenía hace apenas un mes.

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