La suspensión de las PASO 2025: una decisión necesaria para evitar el despilfarro

En Argentina, la política nunca deja de sorprender. A medida que se acerca el año electoral, crece el debate sobre la posible suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de 2025. Una medida que, lejos de atentar contra la democracia, es un paso sensato para evitar el gasto innecesario y la manipulación de un sistema que ya ha demostrado ser más un problema que una solución.
Editorial09/02/2025 Expreso Mendoza
Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias

El argumento principal a favor de la suspensión es económico. Organizar las PASO implica un gasto de miles de millones de pesos en un país donde la inflación sigue devorando salarios y jubilaciones. Con un Estado sobrecargado y una economía que aún busca estabilidad, ¿es realmente sensato derrochar dinero en una elección que, en la mayoría de los casos, solo reafirma candidaturas previamente definidas por los propios partidos?

Además, las PASO han sido utilizadas históricamente como un mecanismo de manipulación política. Los partidos opositores han sabido aprovechar la herramienta para infiltrar candidatos en espacios ajenos, generando confusión en el electorado y debilitando opciones genuinas. También han permitido que estructuras partidarias parasitarias, sin verdadera representación popular, accedan a fondos públicos sin mérito alguno. La eliminación de este sistema obligaría a los partidos a ordenar sus internas y presentar candidatos con real respaldo político y social.

Suspender las PASO no es una tarea sencilla. Para que la reforma prospere, el Congreso debe aprobarla por mayoría. En la Cámara de Diputados, la discusión ya está sobre la mesa, pero será en el Senado donde la pulseada se definirá. Con un kirchnerismo debilitado pero aún con capacidad de maniobra, es previsible que se resista al cambio, aferrándose al relato de que las PASO son una herramienta de "democracia interna". Sin embargo, los gobernadores, muchos de los cuales buscan evitar internas desgastantes en sus provincias, podrían inclinar la balanza a favor de la suspensión.

En el Senado, la votación será clave. Para que la suspensión se haga efectiva, se necesita mayoría simple. El oficialismo, con la presión de la agenda de ajuste y reformas estructurales, buscará negociar con sectores del peronismo que ven en esta medida un alivio a sus propias disputas internas. La clave estará en la posición de los gobernadores peronistas y en los bloques provinciales, que podrían terminar definiendo la votación.

Si la suspensión de las PASO se concreta, Argentina habrá dado un paso hacia la racionalidad política. Dejará atrás un sistema que solo ha servido para inflar estructuras partidarias y generar gastos innecesarios. Se terminará con un mecanismo diseñado para la especulación electoral y se fortalecerá la verdadera democracia: aquella que se expresa con claridad en las elecciones generales, sin interferencias ni maniobras políticas disfrazadas de participación ciudadana.

Es hora de que la política argentina madure y deje de jugar con los recursos de los ciudadanos. La suspensión de las PASO no solo es necesaria, sino urgente.

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